Este reflejo aparece sobre los seis meses de vida, por lo que no es exactamente un reflejo primitivo. Tampoco es un reflejo postural pues dura tan sólo unos pocos meses antes de inhibirse.
Hace que el niño cuando está a cuatro patas, si levanta la cabeza, extienda los brazos y flexione las piernas Y cuando la cabeza va hacia adelante, los brazos se flexionan y las piernas se extienden. Así el niño realiza el característico balanceo hacia delante y atrás antes de soltarse a gatear. Este reflejo tiene el objetivo de preparar al niño para el gateo y desaparece cuando éste se hace presente.
Se inhibe entre los 9-11 meses de edad. Si se mantiene activo puede provocar:
- Problemas visuales: dificultades para el reajuste de la visión binocular (no le es fácil enfocar de la pizarra al pupitre o seguir una pelota), problemas de acomodación, miopía o hipermetropía.
- Mala coordinación oculo-manual, lentitud para copiar.
- Mala postura, tendencia a “dejarse caer” cuando están sentados en el pupitre o en la mesa, se sujeta la cabeza con la mano, modo de andar desaliñado.
- Posición en “W” con las piernas cuando se sientan en el suelo.
- Mala integración entre la parte superior o inferior del cuerpo, dificultad para aprender a nadar.
Poca atención y concentración como resultado de la incomodidad que sienten al estar sentados.
