Si ponemos al bebé tumbado boca abajo y estimulamos con el tacto la parte baja de su espalda, la cadera del lado estimulado se flexionará hacia ese mismo lado. Esta reacción debería darse con la misma intensidad en ambos lados de la espalda.
Entre otras, su función principal es desarrollar el sentido vestibular y ayudar al niño a pasar por el canal del parto, pero si se mantiene activo después de los dos años, cualquier roce en la zona lumbar hará que el niño gire su cadera en esa dirección.
Debería integrarse entre los 3 y 9 meses de edad. Si permanece activo puede originar:
- Enuresis nocturna.
- Debilidad en la parte inferior del cuerpo y tensión en las piernas.
- La ropa ajustada, cinturones o el roce con la silla puede activar el reflejo y hacer que el niño se agite.
- Si está activo sólo en un lado puede provocar escoliosis en la columna.
- Mala concentración, pobre memoria a corto plazo.
Fijación o rigidez en la columna que perjudica la colaboración entre la parte superior e inferior del cuerpo.
